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QUIÉNES SOMOS

CINIÑO es una red iberoamericana de festivales de cine para niños. Esta iniciativa nació en la cuarta Cumbre de Medios para Niños en Río de Janeiro, en abril de 2004, donde se encontraron varios representantes de festivales de cine para niños y jóvenes de países latinoamericanos y de la península ibérica (Uruguay, Argentina, Cuba, Brasil, Méjico, España, etc).

Después de esa toma de contacto, se decidió constituir CINIÑO con la expectativa de que otros festivales de la región se integren a la Red y propongan nuevas ideas y proyectos.

Actualmente la RED IBEROAMERICANA CINIÑO cuenta con la participación de:

•  Susana Velleggia, Directora del Festival Internacional de Cine Nueva Mirada para Niños y Jóvenes , Buenos Aires, ARGENTINA

•  Liliana de la Quintana, Directora del Festival Internacional del audiovisual para la niñez y la adolescencia Kolibrí, La Paz, BOLIVIA

•  Marialva Monteiro, Secretaria Ejecutiva de CINEDUC y curadora de Geração Futura , sector infantil del Festival de Rio, Rio de Janeiro, BRASIL

•  Pablo Ramos, Coordinador de la Red UNIAL Casa del Festival del Nuevo Cine Latinoamericano, Ciudad de La Habana, CUBA

•  Dimas Lasterra, Director del Festival de Cine de Pamplona-Iruneko Zinemaldia, Pamplona-Iruña, ESPAÑA

•  Liset Cotera , Directora del Festival Internacional de Cine para Niños... y no tan niños La Matatena, México D.F., MÉXICO

•  Ricardo Casas, Director del Festival Internacional de Cine para Niños y Jóvenes, DIVERCINE,, Montevideo, URUGUAY

PRINCIPIOS

Todos sabemos el gran esfuerzo que implica organizar un festival de cine para niños en nuestros países, donde para los circuitos comerciales de cine, video y televisión, el único cine para niños que existe en el mundo es el de las majors , de modo que el 90% -y en algunos casos más de ese porcentaje- de las películas para niños que por ellos se difunden tienen un solo país de origen: los Estados Unidos. Sólo de manera excepcional en dichas pantallas aparece un film dirigido a los niños japonés, francés o de otro país europeo. En algunos canales de TV cable tenemos una fuerte presencia del animé japonés. Y allí termina la “apertura” al mundo de las pantallas de América Latina. Adicionalmente el cine para niños que se produce en esta región puede llegar a las tres o cuatro películas al año de Brasil y a una en la Argentina, salvo años muy excepcionales.

No estamos en contra del buen cine para niños que hacen algunas majors, todo lo contrario lo festejamos y disfrutamos muchísimo y también lo analizamos en profundidad pues nos sirve para aprender.

Pero nuestros festivales pretenden acercar a nuestros jóvenes a la diversidad cultural del mundo. Entendemos que el cine es el arte que más puede contribuir a su conocimiento y comprensión y que estos son factores imprescindibles del diálogo intercultural como requisito de una cultura de paz.

Si esto ha sido así a lo largo de la historia, en la actualidad la intensificación de la proximidad -física y virtual- entre sujetos pertenecientes a distintos horizontes culturales que nos trae el proceso de globalización, exige una educación abierta a la comprensión de la diferencia cultural –o del “otro”- como potencial aporte a la propia cultura, en lugar de amenaza.

La abolición de todo tipo de estereotipos y de modalidades de discriminación, sean por razones de género, raza, religión, ideológicas, culturales u otras, es la gran batalla cultural de esta época y mucho más de la que muy pronto vivirán los nuevos adultos que son nuestros públicos y estudiantes en los talleres y demás actividades de capacitación en lenguaje audiovisual que realizamos.

Forman parte de la cultura, además de las artes y el patrimonio, los valores, imaginarios y relaciones que modelan la convivencia humana, en cada sociedad y a nivel planetario. Es desde esta perspectiva que encaramos la selección de obras para nuestros festivales. El objetivo que nos guía y nos une es contribuir al desarrollo cultural de los niños y jóvenes, en su calidad de sujetos y ciudadanos cuyos derechos sean respetados y con la capacidad, actual y futura, de aportar sus voces, ideas y creatividad a la construcción de una convivencia social de calidad.

Creamos CINIÑO como un espacio que nos posibilite facilitar el arduo trabajo que año a año debemos encarar para dar continuidad a nuestros festivales y actividades de capacitación.

La mayor parte de nuestras organizaciones no tiene los apoyos y el reconocimiento que merece el trabajo al que dedicamos mucho tiempo y empeño para recibir, a cambio, la gratificación que nos proporciona el disfrute de los niños y adolescentes y el saber que les hemos aportado obras de alta calidad, artística y de contenidos, que podrán movilizar, en sus mentes y sus corazones, las capacidades de innovar, analizar críticamente, crear, y ejercer sus derechos, entre ellos a expresarse y elegir libremente. Requisitos sin cuyo desarrollo no es posible considerarlos ciudadanos plenos.

Sabemos que de no ser por nuestros festivales, los y las jóvenes no podrían acceder al conocimiento de las obras maravillosas que vienen, muchas veces, de cinematografías de África, Asia y Europa, desconocidas en nuestros países, Y lo que es peor, tampoco accederían al conocimiento de las realidades geográficas, históricas, sociales, culturales, estéticas y humanas que ellas muestran, siendo este precisamente, el gran aporte que hiciera el arte cinematográfico a la humanidad.

Por eso nos preocupa el desamparo y la indiferencia a la que muchas veces nos enfrentamos, la permanente amenaza de discontinuidad que pende sobre nuestros festivales con cada cambio de funcionarios de las áreas de los gobiernos que nos apoyan y con las mutaciones que se producen en el medio audiovisual, sumamente dinámico y cambiante, en el cual nos movemos.

En los últimos años, este panorama se caracteriza por un generalizado descenso de la concurrencia a las salas de cine sobre todo en el caso de las películas nacionales. Dentro de este escenario, el público juvenil e infantil es el que conforma el mayor porcentaje de la masa total de espectadores en todos los países del mundo. Más aún en aquellos donde ellos constituyen la porción más numerosa de sus poblaciones.

LA FORMACIÓN DE PÚBLICOS COMPETENTES Y EL DERECHO A LA LIBERTADES DE EXPRESIÓN Y ELECCIÓN

Los organismos del audiovisual de varios de nuestros países han comenzado a plantear la necesidad de programas de “formación de públicos” para el propio cine. Sobran los dedos de una mano para contar a los que se están llevando a cabo y muchos más escasos aún los que se hacen con profesionalismo, continuidad y un real conocimiento de los distintos aspectos y disciplinas que ello involucra.

Pues bien, la capacidad de apreciación del “público” se empieza a formar desde que un niño se enfrenta por vez primera a un relato televisivo. Cuando ese niño llegue a ser adolescente lo más probable es que ya tenga una inclinación, gusto o preferencia por cierto tipo de relatos audiovisuales y no por otros. En general, preferirá aquellos modelos que han sido hegemónicos en su proceso de aprendizaje y, llegado al punto en que diga “a mí me gusta solamente el cine de acción” –o de cualquier otro género- con toda seguridad desconocerá absolutamente la existencia de otras posibilidades de narración audiovisual.

Primera conclusión:

Como ya han señalado diversos autores, entre ellos Pierre Bourdieu, la capacidad de apreciación audiovisual -y artística en general- se forma en el proceso de educación -formal, no formal e informal- en los distintos ámbitos de los que participan las personas a lo largo de su vida y esto tiene relación con la posición social de las familias y las posibilidades de acceso a la cultura por ella demarcada.

Segunda conclusión:

Hay que descartar el pensamiento mágico. Es tan delirante como imposible pretender “reformatear” al público hoy “formateado” para el modelo de cine hegemónico -incorporado desde su más tierna infancia- para otro modelo de cine –“el nacional”- como si se tratara de un acto de “reconversión” religiosa o tecnológica. Cabe acotar que dentro del generísticamente denominado “cine nacional” las obras de calidad suelen ser más bien escasas… Por lo que pocas esperanzas de “formación” pueden depositarse en aquella parte más profusa que ahuyenta a los espectadores de las salas, o en el otro extremo, el de los filmes “taquilleros” armado con los ingredientes de la degradada cultura televisiva y/o una mezcla mal imitada de algún género hollywoodense.

Tercera conclusión:

Se logra formar públicos competentes para el propio cine, cuando se impulsa el desarrollo pleno de la capacidad de apreciación audiovisual y artística -y por ende de la capacidad de seleccionar y elegir- a partir del contacto persistente y sistemático con la diversidad cultural y, dentro de ella, con las obras de mayor calidad. Es este conocimiento de la diversidad, obviamente inclusivo de las buenas películas del cine nacional y de la región de manera prioritaria, el que llevará al reconocimiento de la propia identidad como parte valiosa de la diversidad. Identidad y diversidad cultural son las caras interrelacionadas del proceso de desarrollo cultural, prescindir de una o de la otra hace que las culturas se anquilosen y marchiten en lugar de florecer.

QUÉ PROPONEMOS

Está claro que a nuestros festivales no suelen concurrir las rutilantes estrellas del “show business”, por lo que no podemos ofrecer los atractivos de “alto impacto” que busca el mercantilizado y banalizado panorama massmediático de nuestros países. También nos juega en contra el hecho de que los niños no votan, aunque invitamos a pensar que sí lo hacen sus padres y maestros y que los mismos chicos y adolescentes lo harán en un futuro no tan lejano…

Ofrecemos, en cambio, obras cinematográficas de alta calidad, acceso a la diversidad cultural y, cuando contamos con presupuesto suficiente, la presencia de directores, especialistas y creadores sumamente importantes de diversos países del mundo. Todos ellos aportan experiencias y conocimientos de singular valor a través de talleres, conferencias, o exposiciones en seminarios, tanto para niños y jóvenes, como para los docentes, profesionales, técnicos, investigadores, estudiantes y el público en general, interesado en estos temas.

ASPECTOS OPERATIVOS

En cuanto a los aspectos operativos, la plataforma de funcionamiento de CINIÑO se basa en las siguientes acciones:

1 - Mejorar los contactos con productores para gestionar sus obras en nuestros festivales.

2 - Intercambiar listas de diálogos traducidas, al menos al español y portugués.

3 - Colocar un sector de nuestros sitios web para CINIÑO, donde cada uno incluya un listado de los productores que tienen buen material para niños de su país, con los contactos.

4 - En ese sector CINIÑO de la web estaría la lista y los links de festivales colegas serios y responsables, con una experiencia profesional, para visualizar la red.

5 - Presentarnos como grupo ante organismos internacionales o entidades que colaboran o respaldan festivales como los nuestros.

6 - Respaldar a los festivales que se vean en apuros para que no desaparezcan.